Cuando empiezan los primeros calores de octubre o noviembre, se desata el clásico problema de cada temporada. El aire acondicionado que funcionó bien en marzo arranca con olor a humedad, tira aire tibio o directamente no prende. Y ahí aparece la discusión que nadie quiere tener: ¿quién paga la revisión? ¿quién llama al técnico? ¿esto es mantenimiento o reparación? Antes de que suba la temperatura y se disparen los reclamos, conviene entender bien de qué hablamos cuando hablamos de mantenimiento básico, porque esa simple revisión puede evitar un verano entero de llamadas, mails y malos entendidos.
Lo primero: saber quién se hace cargo de qué
En los contratos de alquiler suele estar especificado que el inquilino se responsabiliza del mantenimiento menor y el uso cuidadoso de los artefactos, mientras que el dueño responde por reparaciones mayores o reposiciones. Pero el problema es que muchas veces no está claro dónde termina una cosa y empieza la otra. Limpiar los filtros, revisar que el desagüe no esté tapado o cambiar una pilita del control remoto entra dentro de lo que cualquier inquilino puede hacer sin llamar a un técnico. En cambio, si el equipo perdió gas o el motor no arranca, eso ya es una reparación que corresponde al propietario. La clave está en no esperar a que el equipo deje de funcionar del todo. Si se hace una revisión antes del verano, se evita tener que discutir si fue falta de mantenimiento o un problema preexistente.
Los filtros: el detalle más simple y más ignorado
No siempre se tiene en cuenta, pero la mayoría de los problemas de rendimiento en un aire acondicionado split vienen por filtros sucios. Cuando los filtros están llenos de polvo, el equipo fuerza el motor, consume más electricidad y enfría mucho menos. Además, empieza a largar ese olor feo a humedad que aparece cuando prende el aire después de meses apagado. Limpiarlos es sencillo: se sacan, se lavan con agua y un poco de detergente suave, se dejan secar bien y se vuelven a colocar. Cualquier inquilino puede hacerlo en diez minutos. Si sos propietario y estás por alquilar tu departamento, dejá estas instrucciones claras desde el principio. Si sos inquilino, no esperes a que el dueño te lo pida. Hacer este mantenimiento básico te va a salvar de pasar calor y de tener que llamar a un técnico por algo que resolvés vos mismo.
El desagüe y el drenaje: un problema que genera humedad
Un error que muchos cometen al revisar el aire acondicionado es fijarse solo en que enfríe y olvidarse del drenaje. Cuando la bandeja de desagüe se tapa o la manguera se dobla, el agua empieza a acumularse y puede filtrarse hacia adentro del ambiente o hacia la pared. Eso no solo arruina el revoque o la pintura, sino que puede generar manchas de humedad que después el propietario va a tener que arreglar. En una propiedad que está en venta o en alquiler, esas manchas son una objeción inmediata para cualquier comprador o inquilino potencial. Antes del verano, conviene revisar que el desagüe esté limpio y que el agua salga sin problemas. Es un paso rápido que puede ahorrar un dolor de cabeza grande.
La limpieza exterior de la unidad: no solo los filtros importan
Mucha gente se olvida de que el aire acondicionado tiene dos partes: la unidad interior que ves en la pared y la unidad exterior que está en el balcón o la terraza. La exterior acumula hojas, polvo, pelusas y, en algunos casos, hasta nidos de bichos. Si las rejillas de ventilación están tapadas, el equipo no puede expulsar el calor y trabaja al límite. Esto acorta la vida útil del compresor y hace que consuma mucho más. Si vivís en un departamento y la unidad exterior está en un lugar de difícil acceso, no te conviene arriesgarte. Ahí es donde aparece la necesidad de llamar a un técnico, y ese costo suele ser compartido o acordado entre inquilino y propietario. Lo importante es no dejar pasar esto porque, cuando el equipo se recalienta y se quema, la reparación es cara y el tiempo de espera en pleno verano puede ser eterno.
El gas y el funcionamiento general: cuándo llamar a un profesional
Hay cosas que uno puede revisar solo, pero el nivel de gas no es una de ellas. Si el aire enfría poco, si tira aire a temperatura ambiente o si escuchás ruidos raros del compresor, lo mejor es llamar a un técnico matriculado. Muchas veces el inquilino piensa que el equipo está roto cuando en realidad solo perdió un poco de gas por una vibración o una junta mal ajustada. En esos casos, la recarga es una reparación menor y suele corresponder al propietario. Pero si el equipo tiene varios años y nunca se le hizo un service completo, puede que necesite una limpieza profunda de los serpentines o un ajuste eléctrico. En la práctica, lo que recomiendo siempre es que antes de que arranque el calor, el dueño o el inquilino (según lo que hayan acordado) programen una visita de mantenimiento preventivo. Sale mucho más barato que esperar a que el aire explote un día de 38 grados.
Lo que el comprador o inquilino debería preguntar antes de decidir
Si estás por alquilar o comprar una propiedad y ves que tiene aires acondicionados, no des por sentado que están en buen estado. Preguntá cuándo se hizo el último mantenimiento, si los equipos tienen garantía o si el dueño tiene los manuales. Un detalle que suele pasarse por alto es el etiquetado de eficiencia energética. Un equipo viejo y sucio consume mucho más que uno limpio y en buen estado, y eso se nota en la boleta de la luz. Si la propiedad tiene varios aires, pedí que en el contrato se especifique el estado de cada uno y quién se hace cargo del mantenimiento. Esto puede evitar discusiones después. Como asesor, muchas veces veo que una propiedad se alquila más rápido cuando los aires están recién revisados y el inquilino sabe que no va a tener que pelear para que los arreglen. Es un detalle que suma confianza.
Antes de que llegue el calor, tomate veinte minutos para revisar lo básico. Si no sabés por dónde empezar o preferís que alguien con experiencia lo haga por vos, consultanos. En la inmobiliaria podemos darte una mano para coordinar un service de confianza o para aclarar cómo conviene manejar estos temas en el contrato. Mejor prevenir que pasar el verano discutiendo.

