El error que muchos cometen al devolver una propiedad alquilada

Te voy a ser sincero: la mayoría de las veces que un inquilino pierde parte de su depósito no es porque el dueño sea un aprovechado ni porque la inmobiliaria le quiera sacar plata. La mayoría de las veces es porque la propiedad se entrega en un estado que no es el que corresponde. Y no me refiero a que falte una mesita de luz. Me refiero a mugre. Mugre que se fue acumulando durante meses o años, y que el inquilino ya ni registra. Si estás por mudarte y vas a entregar el departamento, este checklist te puede ahorrar unos pesos y varios dolores de cabeza.

Lo que el ojo del dueño no perdona

Cuando un propietario va a recibir la propiedad, no está mirando con cariño. Está mirando con lupa, porque sabe que después le va a costar alquilarla de nuevo si está sucia o descuidada. Hay zonas que parecen invisibles para el inquilino, pero que el dueño detecta al toque. La cocina es el primer lugar. La campana, los quemadores de la cocina, la parte de atrás de la heladera, los filtros. Si dejaste grasa acumulada, eso se nota. Y no es un detalle menor: muchos propietarios descuentan del depósito el costo de una limpieza profesional solo por eso.

El baño: el espejo de cómo cuidaste el resto

El baño es otro punto crítico. No alcanza con pasar un trapo. Hay que revisar los rincones donde se junta sarro y humedad: la junta entre los azulejos, la base del inodoro, la parte de abajo del bidet, los bordes de la ducha o bañera. Si hay moho, el dueño lo va a usar como excusa para descontar. Y en parte tiene razón, porque sacar moho de las juntas no es fácil. Lo mejor es prevenir antes de irte: una limpieza con lavandina y cepillo en esas zonas puede hacer la diferencia. No te olvides de los vidrios de la ventana del baño, que suelen acumular manchas de agua dura.

Ventanas, cortinas y persianas: los grandes olvidados

Esto pasa siempre. El inquilino limpia los pisos, pasa un trapo por los muebles, pero las ventanas quedan hechas un desastre. Y las cortinas ni te cuento. Si tenés cortinas de tela, deberían estar lavadas o al menos sin olor a humedad. Las persianas, sobre todo las de enrollar, acumulan polvo y telarañas que se ven apenas el dueño las sube. Un detalle que suele pasarse por alto: los rieles de las ventanas corredizas. Ahí se junta tierra, insectos muertos, mugre que parece poca pero que llama la atención en el momento de la entrega.

Pisos y zócalos: no es solo pasar el trapo

Muchas veces el inquilino barre y trapea, pero los zócalos quedan con una línea de polvo que delata que no se pasó un trapo húmedo en meses. Lo mismo pasa con los bordes de las alfombras si las hay, o con la parte de abajo de los muebles fijos. Si tenés un piso flotante, fijate si no tiene manchas de agua o marcas de arrastre. Eso puede generar una discusión con el dueño porque no siempre es fácil determinar si es desgaste normal o si hubo descuido. Lo mejor es limpiar bien y, si hay alguna marca, avisarla antes de la entrega para que no sea una sorpresa.

Los artefactos: heladera, cocina y lavarropa

Si la propiedad se alquila con electrodomésticos, esos tienen que estar impecables. La heladera vacía, descongelada y limpia por dentro y por fuera. La cocina sin grasa en los quemadores y con el horno limpio. El lavarropa sin olor a humedad y con el filtro limpio. Esto no es un favor al dueño, es parte de lo que firmaste en el contrato. Dejarlo sucio es una falta que justifica un descuento. Y te digo más: muchos inquilinos pierden plata porque no revisan el cajón de verduras de la heladera y dejan algo podrido. Es un clásico.

Armarios, placares y entrepisos

El interior de los placares también se revisa. No importa si están vacíos. El polvo, las telarañas o algún resto de comida atraen bichos y eso no le gusta a nadie. Pasá un trapo, aspirá bien y dejá las puertas abiertas un rato para que ventile. Si hay olor a humedad, puede ser un problema mayor, pero al menos que no sea por ropa vieja olvidada. Revisá también los entrepisos si los hay: suelen acumular tierra y hasta caca de ratas si el edificio tiene problemas. Mejor prevenir.

La entrega formal: no te duermas

Cuando llegue el día de la entrega, acompañá al propietario o al tasador de la inmobiliaria mientras revisa. Llevá una copia del inventario inicial si lo tenés. Si ves que algo está sucio, ofrecelo limpiar en el momento. A veces un dueño prefiere que le resuelvan el problema antes que descontar plata. Y si hay algún daño que no es por uso normal, hablalo con honestidad. Muchas veces se puede llegar a un arreglo sin que termine en descuento. La transparencia suma.

Si estás por alquilar o por mudarte y querés evitar problemas en la entrega, consultanos. En la inmobiliaria vemos todos los días casos de depósitos perdidos por detalles que se podrían haber evitado con una limpieza a fondo. Te podemos orientar sobre qué revisar y cómo preparar la propiedad para que la entrega sea rápida y sin descuentos.

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