El error que muchos cometen al dejar la pileta en invierno (y cómo evitarlo)

Si tenés una propiedad con pileta, ya sea para venderla, alquilarla o porque la estás tasando, hay un detalle que suele pasarse por alto cuando bajan las temperaturas. El mantenimiento de la pileta durante el invierno no es solo un tema de ocio o de tener el agua linda por si viene un día de calor. Es, directamente, un tema de conservación del valor del inmueble. Muchas veces el propietario cree que con taparla y desentenderse hasta noviembre ya está todo solucionado. Y ahí es donde aparecen los problemas. Un mal cierre de temporada puede generar roturas que después se pagan caras, y que en una negociación de venta o alquiler se convierten en una objeción difícil de esquivar.

Lo que pasa cuando el agua se queda quieta y fría

El invierno argentino, con sus heladas y cambios de temperatura, es una prueba para cualquier pileta. Si el agua no se trata antes de bajar la persiana, lo más probable es que aparezcan algas, hongos y bacterias que no solo ensucian, sino que pueden dañar el revoque, las juntas y hasta el sistema de filtrado. Un comprador o inquilino que ve una pileta verde y con olor ya empieza a desconfiar. Y no le falta razón: ese descuido puede esconder problemas más profundos, como pérdidas en la cañería o un sistema de bombeo que no funciona bien. En la práctica, una pileta mal cuidada durante el invierno reduce el atractivo de la propiedad y puede obligar al dueño a hacer reparaciones que podrían haberse evitado con un par de pasos simples en mayo o junio.

Qué conviene hacer antes de que llegue el frío

No hace falta ser un experto en química ni gastar una fortuna. Lo primero es hacer una limpieza profunda del agua y de las paredes. Después, ajustar el pH y aplicar un producto de invierno, que es un alguicida específico para temperaturas bajas. Muchos dueños se olvidan de vaciar los circuitos de la bomba y el filtro, y ahí es donde se producen las roturas por congelamiento. Si la pileta es de hormigón, conviene revisar que no haya fisuras antes de taparla. Si es de fibra de vidrio o liner, hay que controlar que el nivel del agua no baje demasiado, porque la presión del suelo puede deformar la estructura. Son detalles que no siempre se tienen en cuenta, pero que pueden hacer la diferencia entre una pileta que arranca bien en primavera y una que necesita una inversión imprevista.

Cómo afecta esto a la venta o alquiler de la propiedad

Cuando un comprador o inquilino visita una casa con pileta, no solo mira si el agua está limpia. Mira el estado del borde, revisa si la cubierta está en buen estado, pregunta por el mantenimiento. Si detecta que el dueño no cuidó la pileta durante el invierno, empieza a preguntarse qué más se descuidó. Puede parecer injusto, pero en la práctica funciona así. Una pileta descuidada puede convertirse en un motivo para pedir un descuento en el precio de venta o para exigir una reparación antes de firmar un alquiler. Por eso, si estás por publicar una propiedad, conviene que la pileta esté en condiciones, aunque no sea temporada de baño. Mostrar que el mantenimiento se hizo de forma profesional le da tranquilidad al que mira y puede acelerar la decisión.

El error más común: tapar y olvidarse

El error más frecuente es creer que la cubierta lo resuelve todo. La cubierta protege de hojas y suciedad gruesa, pero no evita la proliferación de algas ni los problemas químicos. Si el agua no se trató antes de tapar, al destapar en primavera te encontrás con un líquido oscuro y maloliente que requiere un tratamiento mucho más costoso y largo. Además, si la cubierta no está bien sujeta, el viento o el peso de la nieve o el granizo pueden dañarla, y ahí tenés otro gasto. En muchos casos, conviene invertir un poco en una cubierta de calidad y revisarla al menos una vez durante el invierno para asegurarse de que no haya acumulación de agua o roturas.

Qué revisar si estás por comprar o alquilar una propiedad con pileta

Si vos estás del otro lado, como comprador o inquilino, no te dejes llevar solo por el aspecto del agua en el momento de la visita. Preguntá cómo se hizo el mantenimiento del invierno anterior. Pedí ver el filtro y la bomba, y fijate si tienen óxido o señales de haber estado congelados. Revisá el estado de las juntas y del revoque alrededor de la pileta. Un detalle que suele pasarse por alto es el sistema de desagüe: si el agua de lluvia se acumula alrededor de la pileta, puede generar filtraciones en el terreno y problemas de hundimiento. Antes de avanzar con una compra o alquiler, no está de más pedirle al dueño o a la inmobiliaria que te muestre los registros de mantenimiento. Si no los tiene, es una señal de alerta.

Un consejo final para propietarios

Si estás por vender o alquilar, y la pileta no se usó en el último invierno, no la escondas. Mostrala, explicá que se hizo el mantenimiento correspondiente y, si es necesario, ofrecé un certificado de un service de piletas. Eso puede reducir objeciones y mejorar la percepción de valor de toda la propiedad. Y si tenés dudas sobre el estado actual de la pileta o sobre cómo prepararla para la próxima temporada, consultá con un profesional antes de ponerla en el mercado. En nuestra inmobiliaria trabajamos con propietarios que cuidan cada detalle, y sabemos que una pileta bien mantenida es un punto a favor que no conviene desperdiciar. Si querés que evaluemos el estado de tu propiedad o necesitás orientación para ponerla en venta o alquiler, hablanos. Te ayudamos sin vueltas.

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