El error que muchos inquilinos y propietarios cometen al purgar los radiadores antes del invierno

Cuando empiezan los primeros fríos, nadie quiere darse cuenta de que la calefacción no funciona bien a la noche. Esa mezcla de sorpresa y bronca es más común de lo que parece. Y no hablo solo de un problema técnico: hablo de una situación que puede generar llamados apurados, discusiones por expensas o incluso que un inquilino pida una baja de alquiler si el departamento no calienta. Por eso, antes de que llegue el invierno de verdad, conviene entender bien cómo se purgan los radiadores, por qué se hace y qué errores evitar. No es un tema menor cuando estás por alquilar o cuando querés que tu propiedad se mantenga en buen estado sin dolores de cabeza.

Por qué purgar los radiadores no es un lujo sino una necesidad

Mucha gente cree que si el radiador no calienta parejo, es porque el sistema es viejo o porque hay que cambiar la caldera. En la práctica, lo más probable es que haya aire acumulado en el circuito. Ese aire impide que el agua caliente circule bien y, como resultado, algunas partes del radiador quedan frías. El problema no es solo de confort: también afecta el consumo de gas. Un radiador con aire trabaja más para calentar menos, y eso se nota en la boleta. Para un propietario que alquila, esto puede traer quejas constantes. Para un inquilino, puede significar pasar frío sin entender bien por qué.

Cuándo conviene purgar y cuándo no meter mano

El momento ideal para purgar los radiadores es antes de que arranque la temporada de frío, idealmente en marzo o abril. No conviene esperar a que el sistema ya esté funcionando todos los días, porque ahí cualquier problema se vuelve urgente y el servicio de un gasista puede salir más caro. Pero ojo: purgar no es algo que cualquiera deba hacer sin saber. Si el edificio tiene calefacción central, muchas veces el mantenimiento corre por cuenta del consorcio. Ahí es donde aparecen los problemas: un inquilino que purga sin avisar puede descomprimir todo el sistema y dejar sin calefacción a varios departamentos. Antes de agarrar la llave, siempre hay que preguntar si el sistema es individual o central, y si el dueño o el administrador ya hicieron el mantenimiento.

El paso a paso que no siempre se cuenta

Para los que tienen caldera individual, el proceso es sencillo pero hay que hacerlo con cuidado. Primero, hay que asegurarse de que la calefacción esté apagada y los radiadores fríos. Si se hace con el sistema caliente, el agua puede salir a presión y quemar. Después, se busca la válvula de purga: generalmente está en la parte superior del radiador, en uno de los extremos. Con una llave especial o un destornillador, se gira lentamente en sentido antihorario. Ahí va a salir un poco de aire, se va a escuchar un siseo, y después va a empezar a salir agua. En ese momento se cierra la válvula. No hace falta sacar mucha agua, solo la suficiente para que deje de salir aire. Un detalle que suele pasarse por alto: hay que tener un trapo o un recipiente abajo porque el agua puede manchar el piso o la pared.

Qué mirar antes de publicar o alquilar un departamento

Si sos propietario y estás por publicar un inmueble, revisar el estado de los radiadores puede ser un punto a favor. Muchos compradores o inquilinos preguntan si la calefacción funciona bien, y poder responder con seguridad genera confianza. Si hay un radiador que no purga bien o que tiene pérdidas, mejor solucionarlo antes de mostrar la propiedad. No hace falta que sea un arreglo caro, pero una mancha de óxido o una válvula trabada puede generar una objeción que después se negocia en el precio o en el contrato. En cambio, si el sistema está en orden, se puede mencionar como un plus, sobre todo en propiedades que se alquilan amobladas o que tienen calefacción por radiadores antiguos pero bien mantenidos.

Lo que muchos no consideran al evaluar un inmueble

Cuando alguien está por comprar un departamento, no siempre revisa el sistema de calefacción. Se fija en los pisos, en la cocina, en los placares, pero los radiadores suelen quedar para después. Sin embargo, un sistema mal mantenido puede ser señal de que el dueño anterior descuidó otras cosas. Si al prender la calefacción algunos radiadores no calientan o hacen ruidos raros, conviene preguntar cuándo se hizo el último purgado o si hubo problemas con la caldera. No es un dato menor: cambiar un radiador o reparar una instalación puede salir caro, y muchas veces se descubre recién después de escriturar. Por eso, antes de avanzar, vale la pena prender la calefacción durante la visita, aunque sea por unos minutos.

Un consejo que aplica tanto para dueños como para inquilinos

Si vas a alquilar y el contrato incluye la calefacción, preguntá directamente si el sistema se purgó antes del invierno. No es una pregunta rara, y un propietario responsable va a saber responder. Si la respuesta es vaga o si te dicen que “funciona bien”, tal vez convenga pedir que lo revisen antes de firmar. Para el dueño, hacer ese mantenimiento antes de entregar las llaves evita llamados a las dos de la mañana y desgasta menos la relación con el inquilino. En definitiva, purgar los radiadores es una de esas cosas chicas que pueden evitar problemas grandes. Y cuando uno está en el medio de una operación inmobiliaria, lo mejor es adelantarse.

Si tenés dudas sobre el estado de la calefacción en una propiedad que querés comprar o alquilar, o si necesitás asesoramiento para publicar tu inmueble con todos los detalles en orden, consultanos. Sabemos lo que hay que mirar y lo que conviene revisar antes de tomar una decisión.

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